viernes, 21 de abril de 2017

INSTRUMENTOS de ESCRITURA 2 – PLUMILLAS


Un invento de primer orden.

Más de cien años de hegemonía absoluta, y aún en producción.

No es que haya mucho escrito sobre el tema - comparado con las estilográficas - y lo poco que hay está casi todo en inglés.
Como el compensar la injusticia excede a este blog, damos a continuación dos muy buenos y explicativos estudios disponibles gratuitamente en internet:


Disponible como libro (p.ej. en Amazon), también se tiene digitalizado en la biblioteca del “Proyecto Gutemberg”, que recomendamos conocer y utilizar.
Dividido en tres capítulos, el primero (¡denso!) da todas las referencias históricas, el segundo explica el proceso de fabricación, con preciosos dibujos a plumilla de época, y el tercero relata la historia de la marca Perry & Co. con algunas de sus plumillas.


The Steel Pen Trade – A.A.S. Charles

Basado en el anterior, aunque escrito cien años después, utiliza desde dibujos del anterior a fotografías (en B&N), y trata sobre los fabricantes y marquistas ingleses de 1930-80, el proceso de fabricación (manual y automatizado), los mercados mundiales, y algo de la marca D. Leonardt & Co.
También está disponible como libro impreso.


Con esto liberado, podemos iniciar el inmenso tema…por alguna parte.
Digamos que el diseño copió la punta afilada de una pluma de ave, y se intentaba que fuera igual de flexible.
Lo primero que hoy se aprecia es que los gavilanes – sin iridio - se abren, y al menor desplazamiento lateral, ¡RASCAN!

Los niños aprendían no solo caligrafía, sino a tener una mano suave, a no apretar sino modular la presión para obtener un ancho variable, fino en las subidas y transversales, grueso en las descendentes. 

Lo siguiente que hay que mencionar, viendo arriba la punta doblada para minimizar el rascado, es que el ángulo de la plumilla con el papel debía ser mucho más tumbado que el actualmente usado (y derivado del uso casi vertical del bolígrafo).

Catálogo Soennecken: ¿Qué plumín es mejor para mi mano?
En el recuadro: postura normal y oblicua, con los números de pumillas fina, media y gruesa.

Luego estaba la tinta. La usada hoy para estilográficas debe ser muy fluida, pero no se agarra bien a una plumilla. Las tintas de plumilla suelen tener goma laca, goma arábiga u otro espesante, que aumentan su capacidad de adherencia (y que si se usan en estilográficas, las atascan).

Además, las plumillas de nuevas venían con el aceite de fabricación, que las protegía del óxido y de pegarse unas a otras. Sobre aceite ninguna tinta “moja”, y hay que retirarlo con alcohol, con pasta de dientes, o pasándolas por la llama (¡ojo!, muy poco o se destemplan).
Una vez desprotegidas, la corrosiva tinta ferrogálica de entonces las echaba a perder en breve, aunque se lavaran y secaran tras su uso.

Duraban poco. Se vendían normalmente en cajas de 25 o 100.
Y como dice Charles en su libro, se vendían miles de cajas a cada cliente (ministerios, bancos, ferrocarriles, etc.) en cada pedido recurrente.
En un intento de evitar al mismo tiempo el rascado y la corrosión, se usó el cristal.

Funcionan bastante bien, pero el conjunto resulta pesado y un mínimo golpe las desportilla (ver el mango inferior).
Las originales – dirigidas a particulares y uso personal - son bastante escasas. Hoy abundan las copias, sobre todo las gordas italianas “de Murano” (las mostradas).

Otro intento de evitar al mismo tiempo el rascado y la corrosión, ya relativamente reciente (ca. 1910), fue el de usar plumillas de oro con iridio. Muy caras como plumillas, desaparecieron frente a los plumines de estilográfica.


Veamos ahora las muy distintas formas de pumillas: tomamos como base un catálogo “físico” de las más frecuentes de la marca española JAER, que las identifica por nombre.

Algunas se repiten con una “N” tras el número, que indica que son “niqueladas” (un intento de hacerlas algo menos oxidables), pero había otros tratamientos como el pavonado (gris oscuro, debajo de la “Dibujo 809N”), cobrizado, etc.

Algunos dirán que son pocas, que catálogos de otras marcas extranjeras tenían muchas más, como el enorme y magnífico de Esterbrook en USA, o el de Soennecken en Alemania, por ejemplos.


Pero si se fijan, el de JAER solo muestra plumillas de “escritura”, y solo una o dos por “tipo”. El de Soennecken muestra todas (caligrafía, rotulación, trazado, etc.), y a cambio no tiene el “Pico Pato” entre sus oblicuas.

Había plumillas para todo lo imaginable, y con las sutilezas de cada uso y cliente (incluso para escribir sobre lino en lavanderías). Los colegios franceses usaban plumines “finos”, mientras que árabes, iraníes, urdus y magrebíes preferían puntas más anchas y preparadas para escribir de derecha a izquierda.
Y si los clientes o mercados pedían por cientos de miles, se les hacían.

Plumilla para las Oficinas de Correos de Uruguay


Veamos los tipos básicos: 

CORONA

Una plumilla de escritura en general. Ésta está “cobrizada”.

BOLITA (CUCHARILLA)

Otra plumilla de escritura general.
La marca “Cervantinas” solía marcar el año de producción, en el que además variaban ligeramente de forma y acabado.

HERRADURA

Escritura general.
Según el catálogo de R.Esterbrook, era su modelo más popular (llamadas “Falcon”).
Puede verse que la punta está conformada en un intento de disminuir su rascado.

LANZA

Rígidas, para escritura rápida.

SARGENTO (BRIGADA)

Una variedad de la “Lanza”, pero muy rígida (de ahí su nombre, por la fama de los homónimos militares).


IRIDIUM (DINÁMICA, IMPERIAL,…)

Rígidas, para escritura rápida y economía de tinta. Usadas en las escuelas para caligrafía, y por dibujantes que preferían su trazo más grueso, rápido y suelto que con las finas de dibujo (ver más adelante).
Volvemos a ver evolución de forma con los años.


OBLICUA y PICO PATO

Su principal virtud está en que permite ver lo que se va escribiendo, sin afectar al apoyo, ya que el punto está en el eje del cuerpo.
En la JAER 807 se aprecian ranuras para un extra de flexibilidad.


CORTE ESPAÑOL (“Stub”)

Plumín “itálico” que modula el ancho de trazo, de grueso en los descendentes, a fino en los transversales.


DIBUJO (“Crow Quill”)

Súper-flexibles, pequeñas y de menor diámetro transversal que el resto (necesitan de un mango propio). Trazo extra fino.
Por lo general pavonadas.


OTROS MODELOS DE USO ESPECÍFICO:

Izq.: TAQUIGRÁFICA (ESTENOGRÁFICA) – Escritura muy rápida con gran carga de tinta.
Der: PARALELAS – Realmente dos plumillas a distancia fija.

Izq.: ITÁLICAS – Punta recta. Escritura similar a la pluma de ave, para caligrafía en alfabetos Gótico, Latino, Uncial, Carolingio, etc.
Der: ARÁBIGA – Punta recta. Escritura árabe de derecha a izquierda.

MUSICALES
Arriba: Pentagrama. Abajo: escritura de Notas (con doble ranura)
Las españolas (der.) son simples. Las alemanas (izq.) llevan chapas postizas para aumentar la carga (ver abajo).

Izq: Contabilidad (EF, rígida). Centro y Der: Fantasía (italianas)


Por último (de lo que aquí mencionamos sobre plumillas), la carga de tinta en cada mojado era pequeña. Cada dos renglones a lo sumo había que interrumpir para volver a mojarla.
Si esto era una pesadez en escritura, en otras aplicaciones como rotulación, trazado, e incluso caligrafía, era un desastre agotar la tinta antes de terminar el trazo.
Se añadieron así unos postizos pavonados de chapa puestos sobre y bajo la plumilla que aumentaban notablemente su carga de tinta (¡y su borrón si se sacudía!).

Las plumillas se envasaban en cajas, metálicas o de cartulina, conteniendo generalmente 100 (a veces 25, a veces una gruesa), y casi siempre decoradas, que hacen que su coleccionismo sea frecuente.


Un detalle típico es que en el anverso de las cajas siempre se alaban las excelsas cualidades de su marca.


Aunque no siempre los hechos demostraban “los cuidadosos métodos, técnica especializada y la escrupulosa selección”:

Arriba se observa que troquelaron lo escrito en el anverso de la plancha, y abajo se aprecia un fuerte desvío en la alineación.






Miguel Huineman


Se agradece la colaboración entusiasta y desinteresada de D. José Mª Palomo (“scribens”), tanto en la preparación de la presente entrada, como suministrando multitud de fotografías de su colección, de las que lamentablemente solo hemos podido incluir unas pocas.

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