sábado, 26 de septiembre de 2015

The FONT-PELAYO Pen (+The MONDIAL Pen)


El primer marquista-montador de España.

Antes y después hubo “marquistas”, que compraban a terceros las plumas completas, y se limitaban a grabarlas con su marca antes de venderlas. En cambio un “montador” compraba las piezas sueltas y las ensamblaba antes de marcarlas.
Vicente Martín Cerezo emigró a Barcelona desde su pueblo natal Fuentepelayo (Segovia) a principios del siglo XX. Sobre 1920 parece que tuvo un pequeño taller de reparación de estilográficas, prosperando a mayorista de objetos de escritorio y montaje de plumas que realizaba él mismo en la calle Vergara 10, 2º. En febrero de 1926 registró un logotipo consistente en sus iniciales y una parte de una pluma, de ebonita grabada, con plumín “GOLD 14K”.

Simultáneamente registró la marca OLIMPIADA para plumas (de la que no conocemos ejemplares).
Pero es curioso que la marca que mas vendió y por la que es conocido, THE FONT-PELAYO PEN, nunca fue registrada.
 
La producción de plumas Font-Pelayo fue inmensa a lo largo de unos diez años. Una característica en ellas es haber usado siempre, y fiel a su anagrama, plumines en oro de 14K.
Una de las primeras es una “Safety” en ebonita jaspeada. Aparte del casquillo dorado, el capuchón tiene un tapón blanco.

También de la época es una de palanca tipo-Waterman (con marco metálico) en ebonita negra grabada. El plumín Signature en acero es de sustitución.
De este período con cargador de palanca y ebonita conocemos muchas plumas de diferentes tamaños, pero ya sin marco alrededor de la palanca.


 
Para mejor comparación, tomando la primera y última
(A la pregunta obvia al ver la anterior comparativa, diremos que si: la pluma pequeña cabe integra en la grande)

La pluma grande es enorme (114,2 mm de longitud, 13,8 de diámetro de cuerpo).

Pese a ello, su dueño tiene los restos de otra aún mayor (13,9 mm de diámetro de cuerpo, 15,8 mm de diámetro de capuchón). Se muestra una posible reconstrucción – promediada con los otros modelos similares de Font-Pelayo – junto a una Montblanc Meistersück 149, famosa por su tamaño.

Fotos de dos de las otras, destapadas

 
Una pluma extraña, al parecer de “marquista puro”, es una de claro origen CONKLIN con cargador “Crescent”


Fotos cedidas por “Lazard” y ya publicadas en FPN
 
Tras esta época de ebonita, Font-Pelayo adopta el celuloide y entra en un periodo de plumas muy llamativas, jaspeadas o marmoladas, sin apenas plumas “serias” negras.
Una curiosa por estar desfasada, es una Safety en color lapislázuli. Recordamos que estas plumas tenían gran aceptación y demanda en países de climas cálidos.
 



Una de celuloide “Cracked Ice” (hielo cuarteado) con un clip “Nikelado” – por entonces llamados “sujetadores” - del catálogo de la marca.

Otra de celuloide y carga por palanca con el clip integrado.
 
Una pequeña marmolada

Otra “cracked-ice”. Sin clip, el plumín Inoxcrom y el tapón del capuchón son de sustitución.

El anillo del capuchón anterior recuerda a las Waterman’s Patrician.
En un catálogo a color de la marca, que parece ser de mediados de los años 30’s, figuran cinco plumas provistas de él (la nomenclatura oficial fue siempre numérica) específicamente las 27,138, 801, 802 y 963.
 
Una muy escasa Font-Pelayo de carga por émbolo (parecida a la Nº 947 del catálogo):

Debido al gran revuelo que representó el diseño Sheaffer’s “Balance”, Vicente Martín patentó en 1930 un modelo similar, que en España se llamó “Torpedo”, y fueron numerosas las marcas que los produjeron tras la Guerra Civil, una vez desaparecida Font-Pelayo.

Los grabados de las plumas fueron generalmente en dos estilos:
- En ebonita, y sobre todo en las plumas finas, solía grabarse uno simple simulando caligrafía.

- En celuloide (y algunas ebonitas), figura uno en letra de bloque más explícito y con el anagrama de la marca.

Vicente Martín también registró en 1928 una nueva marca para estilográficas: THE MONDIAL PEN. Hoy son escasas, y se muestra aquí una tardía de palanca en el celuloide “cracked-ice” que tanto empleaba. El plumín es un “Excelsa” de sustitución.

Como colofón, mencionar que en la empresa “Vicente Martín” se formaron cuatro personas que posteriormente tuvieron gran transcendencia en la historia de la estilográfica española de la postguerra: los hermanos José y Pascual Vila Sivill, creadores de las “Regia”(1941) y otras seis marcas, Felipe Beya Puig, creador (1944) de las “Beytol”, “Fénix” y otras tres, y Luis Portabella Camps, fundador (1946) de la tienda “Central de la Estilográfica” en Barcelona, que aún existe.

 

Miguel Huineman
 

Se agradece a quienes han prestado sus colecciones para fotografía, así como a D. Rafel Pujol por compartir los datos históricos sobre las marcas, y a “Lazard” por las fotos cedidas.
También puede verse la página correspondiente de “Estilografica Vintage” donde figuran otros modelos, registros y patentes, y una copia del catálogo mencionado en el texto, por lo que no se incluyen en esta monografía.


jueves, 24 de septiembre de 2015

LAKOR


Cronológicamente, el tercer marquista español. 

En 1917 Ramón Jové y Ventosa registra la marca LAKOR para estilográficas, que vende a través de su representante Luis Roca y Fuster, propietario de varias tiendas importantes de material de oficina. En 1920 Jové y Ventosa vende la marca a Jacinto Roca y Fuster, y dos meses después éste la transfiere a su hermano Luis, que la continúa hasta la Guerra Civil. 

Nota: parece pues improbable la leyenda entre coleccionistas que relaciona la marca con el nombre del tercer propietario al revés: ROKA-L 

Como con todo marquista, las plumas LAKOR son numerosas, variadas y sin identificación. En general fueron de buena calidad y con plumines de oro de 14K, a veces “warranted” americanos y otras con su propia marca. Las plumas importadas pudieron ser americanas, inglesas o alemanas, no se sabe.
 

Una de las primeras, por diseño, es una Safety de ebonita jaspeada.

Algo posterior es una de carga por palanca, igualmente en ebonita jaspeada y ya con clip y dos anillos, que curiosamente son en acero gris. Al estilo de otras de su época, el final del cuerpo va roscado para poder montar en él al capuchón.

También hubo plumas, en modelos muy comunes, en ebonita negra. De una de ellas mostramos el grabado típico en los cuerpos.
 
 
A la moda de otros fabricantes, LAKOR aceptó el uso del celuloide, aunque procurando evitar los terminales huecos redondeados y los cambios bruscos de perfil, por lo que boquillas y extremos de capuchón se mantuvieron en ebonita.
La siguiente pluma es de este tipo, en tamaño “cadete”.

La siguiente pluma también es en tamaño “cadete” (11 cm)

Una de las plumas más vistosas de LAKOR fue la “PETRONIUM”.

Inspirada en la Waterman’s Patrician, aunque de tamaño normal (12 cm frente a los 14 cm de aquella), con  el anillo simplificado, y el clip sujeto por el tapón del capuchón. Pero la contera y el tapón vuelven a recordárnosla, así como el enorme plumín (con un pulido escaso).

La siguiente es una de las, al parecer, últimas plumas comercializadas antes de la guerra, manteniendo el estilo de no cerrar los tubos de celuloide, aunque en este caso el material de tapones y boquilla es plástico y no ebonita. El grabado sobre el cuerpo se simplifica, apareciendo tan solo “LAKOR” con la línea horizontal de la “L” subrayando el nombre. El plumín está mejor pulido que el de la “Petronium”.

 
Dentro de las curiosidades, mencionar que existió una pluma LAKOR con funda metálica grabada en damasquinado toledano.
Una foto de la misma puede verse en el libro “Las Montblanc españolas” de Juan Martínez Guillén, Editorial Fragua, 2014.

 

 

Miguel Huineman
 

Se agradece a quienes han prestado sus colecciones para fotografía, y a D. Rafel Pujol Marigot por compartir los datos históricos de la marca.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Super T Gester - ADVERTENCIA A LOS COLECCIONISTAS


Dado que el cuerpo GESTER es muy estándar desde la serie BB, y la calidad del plástico y de sus colores es excelente, existen multitud de mezclas (“frankenpens”) entre cuerpos y capuchones sobre las que conviene estar atentos.

Una fácil: cuerpo BB en tres piezas y punto verde, con un capuchón de “20”. Se añade el cambio de color en boquilla y contera.
 
Otra aparente “20” con cuerpo BB.
 
Ésta “20” está disimulada: Capuchón antiguo (clip) con cuerpo nuevo (de arandela)
 
Una igualmente difícil de pillar: capuchón “60” antiguo con cuerpo nuevo.
 
Abajo, otra difícil: la pluma inferior tiene capuchón de “166” con cuerpo Gester, simulando ser una “60” (la de encima, con nombre grabado en el clip). Ajusta estrecho, de ahí la longitud, y la “166” lleva una tapa gruesa con un disco dorado y "Super T" en el clip, que la “60” no.
 
 
Lo anterior también es aplicable a las Olimpia, y hemos visto algún cuerpo “10” de claraboyas con capuchón de “15” dorado.

Pero (siempre hay algún “pero”), lo anterior no quiere decir que no se pueda escribir, y muy bien, con las plumas anteriores, ni que necesariamente los cuerpos se suelten del capuchón en cuanto entren en un bolsillo. Hay coleccionistas que usan sus colecciones, y si hemos sido engañados con una “frankenpen” – sin posibilidad de devolverla – podemos elegir entre dejarlas en un aparte y buscar piezas para arreglar el desaguisado (posible, pero poco probable), o bien decidir usar nuestras flamantes “60/166” o “BB20” sin demasiados escrúpulos si les ocurre algo por ello.

 

Miguel Huineman
 
Se agradece a los que han prestado sus colecciones para fotografía.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Super T OLIMPIA


Se puede argumentar que es la pluma más famosa de Super T.

Un diseño completamente nuevo e innovador. Coincide en 1960 con el nuevo clip patentado, que se introdujo simultáneamente en el resto de las otras series en producción y en las nuevas plumas Gester 50 y 55, siendo la cúspide diseñadora del propietario Manuel Portús.
Reconociendo el esfuerzo, al año siguiente este diseño recibió el primer premio DELTA DE ORO de la ADI FAD (*), que evaluaba los diseños industriales españoles.
 
El modelo Olimpia consistió en tres series de plumas cuya principal característica fue que cuerpo y boquilla eran una misma pieza ahusada.
Menos juntas de unión, menos fugas o grietas.
 
Al estilo de la marca, el cuerpo era común para las tres series, y se ofrecía en colores negro, prusia (azul oscuro), burdeos, verde y perla (un gris más bien oscuro).
El cuerpo termina, tras una fina arandela de acero, en una muy larga contera que actúa el mecanismo de carga por émbolo, el único sistema empleado por Super T. Al extremo de la contera iba una tapa en acero.
Otro detalle característico de la Olimpia fue la bolita de rodamiento inserta arriba próxima al plumín. Su utilidad parece haber sido como referencia del dedo índice para posicionar la pluma al escribir.
Se describen a continuación las tres plumas como modelos separados y no como variantes, sin intentar llevarlos en paralelo (como se hizo con sus hermanas GESTER), ya que éstas, durante su producción de 17 años, sufrieron modificaciones independientes. Las variaciones conjuntas se comentan al final.
 

Olimpia Normal 10
Plumín de oro de 14K con punto de osmio.
 
Capuchón de acero inoxidable con el característico clip patentado, y finos surcos longitudinales paralelos grabados en tres grupos de cinco, uno a cada lado del clip y otro posterior. Las rayas parten juntas a unos 4mm del labio y van acabando primero las exteriores, luego las medias, y por último la central a casi 1mm del tapón, que es corto y también en acero.
En el labio y centrado bajo el clip lleva grabado SUPER T OLIMPIA.
 
En un momento de la producción – sin que se sepan las razones – la bolita del cuerpo fue limada, quedando así como señal más que como marcador, y se introdujeron, a ambos lados del cuerpo, dos prácticas “claraboyas” (visores redondos) para comprobar el nivel de tinta residual. Esto solo ocurrió para el modelo “10”.
 
De este cuerpo hubo una versión de sobremesa, que sólo se ofreció en negro. La larga contera cónica acababa rematada en metal dorado. Como su hermana de bolsillo, inicialmente llevaba la bolita, que posteriormente fue limada y se añadieron las “claraboyas” al cuerpo.
 
Para las múltiples bases ofertadas, Manuel Portús también fue innovador, patentando una rótula esférica magnética (que a día de hoy mantiene una fuerte atracción).
 
 
Olimpia Acero 11
Algo inédito y único en Super T: un plumín de acero (con punto de osmio).
Salvo el plumín, el cuerpo es el estándar Olimpia mencionado antes, y el capuchón es en acero liso, con el grabado del labio ya descrito.
 
Hacia el final de la producción, y sin razón conocida, las Olimpia 11 (y solo ellas) cambiaron el clip patentado por otro más clásico, de una sola zapata, en acero pulido y con una “T” estampada y bordeada en negro. La sujeción del clip pasó a ser por el tapón de un capuchón sin marcar.
 
 
Olimpia Oro 15
Cuerpo con detalles dorados, plumín de oro 14K, y capuchón, clip y tapón con plaqué de oro en 25 micras.
 
El capuchón iba grabado con once grupos de cinco de rayas paralelas que parten del tapón y llegan, unas veces hasta casi un labio sin marcar (con el clip entonces grabado SUPER T), o bien estar marcado SUPER T OLIMPIA, y entonces el clip ir solo grabado con una “T”.



Las Olimpia tuvieron otras muchas variantes generales, sin que sepamos su razón o momento de introducción.

Grabados en el clip
Los clips patentados podían ir sin grabar, grabados con una “T” arriba, o abajo, o con SUPER T en vertical para algunas “15”, o con la “T” bordeada en negro de las últimas“10”. El abanico es pues:
 
Bordes del clip
La pletina de acero que formaba el clip tuvo una modificación biselando sus bordes. Un detalle de simple calidad, porque los iniciales, desbarbados, ni arañan ni se enganchan.
 
Conteras
Siempre planas, pero podían ser lisas, con un taladro central, o grabadas “MADE IN SPAIN”.
 
Tapones
Sin considerar los dorados correspondientes a la “15”, podían ser planas con seis surcos concéntricos torneados – donde llevaban de fábrica la pegatina con el grosor del plumín – o ligeramente cónicos y lisos. Las “11” con la variante del clip tenían un tapón plano de menor diámetro.
 
Bolita incrustada
Al principio todas las Olimpia llevaban la bolita, que posteriormente se limó casi al ras en las “10”, y en los últimos tiempos se suprimió de todas las plumas, al parecer estocásticamente, a veces si, a veces no.
 

 
Para terminar, dos consideraciones:
1.- Las Olimpia fueron unas plumas económicas frente a sus hermanas las Gester, aunque las Super T siempre fueron “caras”, por su calidad, frente a la competencia del mercado nacional. La Olimpia 11, en particular, era muy competitiva, costando igual que una Durilón, y tan solo un poco más que la Inoxcrom 55, equivalentes pero aerométricas (precios de 1960).
Olimpia 10
200,- Ptas.
396,- Ptas.
Gester 20 -1960
Olimpia 15
550,- Ptas.
654,- Ptas.
Gester 60 -1960
Olimpia 11
125,- Ptas.
110,- Ptas.
Inoxcrom 55

 
2.- El “talón de Aquiles” de las Olimpia es el tornillo sinfín que actúa el émbolo. Es débil frente a los “gorilas estilográficos” que giran el mecanismo con fuerza entusiasta. Y una vez partido, ya no hay recambios. En el mercado de segunda mano abundan Olimpias rotas así (y casi ninguna rajada o deformada). Pero también hay que decir que ninguno de los coleccionistas conocidos por el autor ha partido nunca uno, y cada uno de ellos tiene unas cuantas.

 

Miguel Huineman
 

Se agradece a quienes han prestado sus colecciones para fotografía, y a Olga Portús, hija del propietario, por la foto del trofeo Delta.
 

(*) ADI-FAD se constituyó con el nombre de Agrupación de Diseño Industrial del Fomento de las Artes Decorativas en 1960. Desde el principio, como entidad pionera en el ámbito del diseño industrial en el país, ADI-FAD ha trabajado para la promoción del diseño mediante la organización de conferencias, exposiciones y seminarios. Destacó por la creación de los Premios Delta en1961, que buscan distinguir el buen diseño de productos de fabricación nacional, así como el trabajo de las empresas y los diseñadores del sector.
(Extraído de la página web de ADI-FAD)