Simultáneamente registró la marca OLIMPIADA para plumas (de la que solo conocemos un ejemplar de escritorio).
domingo, 16 de enero de 2022
The FONT-PELAYO Pen (+The MONDIAL Pen) - Revisada
Simultáneamente registró la marca OLIMPIADA para plumas (de la que solo conocemos un ejemplar de escritorio).
OLIMPIADA
Cuando se publicó la entrada sobre FONT PELAYO se dijo
entonces que de la primera marca (registrada en 1928) de Vicente Martín Cerezo
no conocíamos ningún ejemplar.
Hoy cambiamos eso, aunque sea poco: ha aparecido una
pluma de escritorio y, aparte, una cajita-estuche.
La pluma es bicolor, naranja de cuerpo, y negra de boquilla y contera.
La carga es por botón pulsador, desenroscando la larga
contera.
Curiosamente, el cuerpo tiene rosca como si hubiese
sido de las polivalentes "bolsillo-escritorio", con un capuchón y
contera corta intercambiables con una contera larga y una base de escritorio,
que aunque ofrecían más versatilidad, luego en el día a día se usaban siempre
de una, u otra, forma.
Nuestro ejemplar debió usarse exclusivamente de escritorio, pues no se tienen ni un capuchón ni una contera corta.
El cuerpo está perfectamente grabado OLIMPIADA,
seguido del logotipo consistente
en las iniciales VM entrelazadas dentro de un círculo atravesado por una pluma
estilográfica, que fue registrado a la vez que la marca.
La nitidez hace suponer que la pluma fue poco usada.
El plumín WARRANTED parece ser de sustitución, pues es
diferente en su grabado de los usuales "Font Pelayo" (importados) y,
sin embargo, muy similar a los genéricos de Damía Onsés.
Obviamente, la sustitución debió ser posterior a 1933
en que éstos se iniciaron, pero tampoco mucho, vista la calidad del grabado.
Decíamos que también había aparecido un estuche, lo que es aún más raro, pues no se suelen "guardar cartones".
Lo primero que llama la atención es la insistencia en "garantizar" todo, aunque el "Envasado en España" lleva a creer en las otras afirmaciones.
También el dibujo del atleta y su atuendo
"fecha" los orígenes.
Hay que considerar que por "Pluma oro" se
refiere al plumín, aunque dudemos del "Iridium", que sería
mayoritariamente de Osmio con trazas de Iridio (Osmiridio).
Hablando de fraseología, la nota interior del estuche
también sorprende:
Entendamos: los estuches iban a granel y aparte de las plumas, y Vicente Martín debía advertir legalmente a los vendedores (su "estimada clientela"), y a los compradores, que al despachar una de sus plumas, no sólo adjuntaran la cajita – obvio – sino también el Timbre (sello) de haber pagado los impuestos correspondientes.
De otra forma, y con la disculpa de "ya le
quitamos nosotros este incordio inútil", los vendedores podían usar el
timbre en otra pluma de estraperlo.
No sirvió de nada. La picaresca se mantuvo durante la
autarquía con el Sello de Aduanas.
Miguel Huineman
Se agradece a ambos miembros del grupo el haber prestado tanto la pluma como el estuche para su fotografía.
martes, 2 de noviembre de 2021
BAQUELITA
La tendencia general es a minusvalorar, si no directamente menospreciar las estilográficas en este material.
Será porque “solo” es barato, inalterable por la luz y por el calor, impermeable, resistente a golpes, fácilmente mecanizable, aislante…y de apariencia “retro”.
Preferimos
los preciosos, inestables, inflamables y casi-explosivos celuloides, las
teñibles y agrietables maderas exóticas, las coloristas y solubles galalitas,
las “nobles” resinas que no aguantan una caída del capuchón, los arañables aceros
inoxidables (esmaltados, o ni eso), y los polivalentes plásticos acrílicos que
palidecen con la luz y son deformables con el calor.
Porque son más modernos, más caros, más vistosos, y tienen, a veces, un guapo plumín de oro (incluso definido como “sólido”; ¡afortunadamente! ¿se lo imaginan “líquido”?).
Pues
vale. Pero no por ello despreciemos con un: “¡Bah,
es de baquelita!”
No todas nuestras piezas son para escribir o presumir. Tenemos una colección, y las piezas con una historia merecen estar en ella.
Va
pues un poco de historia: la Baquelita fue inventada por el belga-estadounidense
Dr. Leo H. Bakeland en 1907, justo cuando más se necesitaba: en un momento en
que la tecnología daba un enorme salto adelante en transportes, energía,
comunicaciones y calidad de vida.
Y
por ello recibió el premio Nobel de química. Era la primera sustancia plástica
totalmente sintética, termoestable (incombustible e indeformable), aislante de
la electricidad, e insoluble en agua y otros disolventes.
Fue promocionado como “el material de los mil usos” (puede que esto sea un eufemismo, pero si lo dejamos en “cientos” estaremos en lo cierto).
Veamos unos pocos usos, antiguos y actuales:
Fotos obtenidas de Google Images
En el campo de la escritura, tuvo bastantes usos:
Tintero de sobremesa, mojasellos, tintero de viaje, tintero de pupitre, tapón de frasco de tinta.
Y además, se usó en plumas estilográficas.
En la España de la guerra civil y la posguerra
no había casi de nada, y se necesitaba cantidad de todo. Escribir era algo
fundamental, pero tenía que ser recio y asequible.
La
baquelita sirvió perfectamente. Con poco o menos, se fabricaban cuerpos y
capuchones, y con ella o con ebonita – que también había – se hacían las
boquillas, tapones y conteras. Un chusco plumín de acero con punta doblada
remataba el instrumento aceptablemente, y se vendía por menos de 20,- Ptas.
Duraba sin arañazos ni desgastes, no se
rompía, no se teñía, y no se quemaba por un cigarrillo (que por entonces
fumaban todos en todas partes).
¿Lo
malo? – Eran aburridas.
Negras
o marrón-rojizas, muchas jaspeadas, con apariencia uniforme.
Pero fue porque casi nadie las intentó de
colores o formas diferentes, ya que habrían sido algo más caras. Todos fueron a
fabricar plumas “básicas”.
El público ya conocía los (caros) celuloides desde los años ‘20s. El que podía la compraba de contrabando o, si salía al extranjero, se traía una o varias.
Si se tenía que conformar, era obligado por la necesidad, y de ahí su fama.
Tan pronto como la economía levantó,
desaparecieron.
Pero
tienen un mérito que no se menciona: en un periodo de unos dieciocho años (1936-1954),
en el que un ciudadano de pocos medios escribía con lápiz, o a lo sumo con
plumillas que precisaban de un tintero en la mesa, las plumas de baquelita le
permitieron escribir con movilidad ilimitada.
No
fue poco.
Veamos algunos ejemplos, tomados de anteriores entradas del blog (están enlazados), y ordenados alfabéticamente:
ATLÁNTIDA (VICURVI, Hnos. Vila Sivill)
Plumas de guerra o inmediata posguerra, ¡ellos, que justo antes habían importado plumas de preciosos celuloides japoneses!
BACHILLER
La
única marca que hizo baquelitas en tonos llamativos, y con su propio plumín.
Lástima que la calidad dejara bastante que desear (roscas redondas del molde,
punto en chapa doblada,…).
Pero con un precio de 10,- Ptas. (explícito en la vitola transparente sobre el sello de Aduanas), no se podía pedir más.
Tercera
marca de Industrial Cervantes, S.A., que puede confundirse con la que sigue a
continuación.
Esta
“Everest” es la 2ª marca de “Jabalina”, fabricadas en Albacete.
GRIPER
Tuvo varios modelos de baquelita.
El primero, llamado “Gigante Especial”, llevaba plumín de oro 14K, y el altísimo precio de 100,- Ptas. El siguiente es del mismo modelo, sin bandas en el cuerpo, y con un plumín "Durex" (imaginamos que bastante más barato).
PAKER DUFFO
Un importante montador de plumas de baquelita, tanto para su propia marca, como para otros marquistas, cosa que mantuvo luego al convertirse en Industrial Gispert (con su marca "Scrikss").
Si
nos fijamos en los clips de la 2ª y 4ª pluma, veremos que coinciden con otros
de Atlántida, Bachiller, Cadete, Iberia, etc.
Asimismo
pasa con muchos cuerpos, capuchones y sus tapones.
Dado
que este taller fabricaba fornituras, pero carecía de medios para fabricar
baquelita (que pudo tenerlos VICURVI, es decir, “Atlántida”), nos daremos
cuenta del estupendo contubernio que debieron tener todos entre sí.
Los mayores usuarios de la baquelita fueron los montadores y revendedores privados, con las piezas de pequeños fabricantes, la mayoría clandestinos.
Y
una con plumín de oro 14K.
Un
dato sobre la baquelita:
Con
el tiempo acaba teniendo un aspecto mate. Puede pulirse bien, por ejemplo con
Symichrome o Sidol.
Si
tiene rayaduras, que es raro, previamente se puede lijar al agua con una lija
del nº 1000 (muy fina) y sin apretar, procurando presionar con una tablilla, o
mejor si tiene una esponja fina de soporte y, si es posible, desmontándola
antes para evitar tocar las fornituras.
Miguel
Huineman
sábado, 16 de enero de 2021
Bolígrafos españoles sin una marca de plumas, o sin marca (Revisado)
Terminamos esta serie de entradas sobre bolígrafos españoles con una algarabía de marcas que, sin experiencia previa en estilográficas, se lanzaron al prometedor mercado surgente, y añadimos aquellos que fabricaron sin siquiera registrar una marca.
ARTES
Con
esta marca es diferente: aparece en 1960 registrada por la empresa madrileña
IPECSA (Industrias Plásticas Españolas Cottet, S.A.), con una excelente
calidad/precio y catálogos a todo color.
(La empresa también producía carpetas con la misma marca,
y tenía además la marcas CAREY e IPEC, la primera dedicada a peines e
inyectados similares).
ENRI
FAGIDO WOLF
Los 10.000 metros de escritura eran una declaración muy
osada, y que hoy nos hace sonreír.
Industrias PARRADO
Empresa española fundada en Madrid a mediados de los años
‘50s dedicada a la inyección de
plásticos con diseño propio, destacando por hacer multitud de objetos y útiles
para la vida corriente (conocidos fueron los famosos y populares tapetes de
plástico imitando a los de ganchillo, o sus populares peines de marca EL GALLO).
Conocemos
su modelo “funcional” (además de escribir, ignoro qué significa) de los años
‘60s, y que se define como “automático”, cuando en la jerga propia no lo es, ya
que para retraer hay que apretar el extremo del clip para soltar la pestaña.
JOHANN SINDEL
(Puede leerse una excelente monografía de la marca, y
aleccionadora para los que dicen que nuestras entradas son “largas”, en el blog
“Pencilvania”).
JOVI
Empresa fundada en 1939 por dos amigos del barrio
barcelonés de Guinardó: José Salvador (técnico) y Vicente Tejedo
(comercial), que empezaron fabricando un lápiz en un altillo. El nombre de la
empresa está formado por las dos primeras letras de sus nombres.
En 1955 sacaron sus primeros bolígrafos:
En 1960 pasaron a ser internacionales en 5 países, y hoy están presentes en más de 80, con multitud de productos de educación infantil.
KEVIN CLARK
Marca de bolígrafos y estilográficas registrada en 1995 por la empresa FACTIS, S.A. – Girona (ver MILAN, más adelante).
LUXINDEX
MILÁN
Marca actual de una gran empresa de papelería (FACTIS,
S.A., Gerona) que, según ella misma, diseña pero no produce sus bolígrafos,
siendo así marquista a efectos españoles.
RIBAS
RUBIPUNT
Nota: es curioso notar cómo pese a estar protegido el nombre “Bolígrafo” por la patente de DALVI, se usaba en público el nombre por el que siempre se ha conocido. A continuación en “Sorli” veremos otro ejemplo.
SORLI
Manufacturas SORLI (nombre comercial registrado en 1940), calle Juncà, 59 - Barcelona. Propietario Pedro Sorli Subirats.
Fabricaba objetos escolares y de escritorio, y también variados productos como juegos de sobremesa.
A partir de 1941 registró numerosos modelos de utilidad sobre
afilalápices y portaminas de calidad, y a partir de 1950 también de bolígrafos.
Tenemos varios modelos:
Capuchón y cuerpo plástico facetado, con arandela metálica:
Nota: un lector nos llamó la atención (cuando en la edición original apenas mostrábamos dos modelos) sobre un modelo que poseía, y que aparecía anunciado en el ABC de Sevilla del 26 de Febrero de 1959. Parece ser éste, dibujado con el capuchón montado en la contera:
De pulsador, con capuchón metálico niquelado y cuerpo plástico circular (nótese que todas las boquillas metálicas llevan el mismo moleteado):
ZEUS
SIN MARCA
En la orgía productiva de los primeros años del
bolígrafo, cualquiera con una ligera ambición comercial (que no empresarial)
parece que puso su aportación mínima.
Miguel Huineman







































































