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domingo, 13 de diciembre de 2015

PLUMAS SIN MARCA (NO-NAME PENS)


Durante los primeros años tras la guerra civil y en plena autarquía, España necesitaba seguir escribiendo y las estilográficas eran el instrumento preferido, porque mucho se seguía haciendo con plumilla y tintero. La mecanización de la escritura era mínima, la máquina de escribir era el máximo en las oficinas, pero la escritura manual predominaba por doquier. Los institutos, los pedidos, la correspondencia, la contabilidad industrial y bancaria, los documentos oficiales, ¡incluso los billetes de tren!, se escribían a mano.

La gente adquiría una pluma, cuyo coste no les era despreciable, y la atesoraba. La relación calidad-precio era fundamental, pero a veces la compra venía definida solo por el menor precio. Si añadimos que en su uso normal las plumas están expuestas a roturas y pérdidas en proporción directa a su número de utilizaciones, veremos que las reparaciones y sustituciones formaban una partida más en los gastos de escritura, por lo que no siempre se reparaba con piezas originales. Las “mezclas” abundan.
Florecieron así los “Montadores” de plumas, que compraban piezas genéricas allá donde las industrias las fabricasen, y ofrecían su producto a quien fuera donde fuera, que demanda local había en las papelerías y tiendas de material de escritura, aparte del “boca a boca” entre representantes y viajantes de la zona.
La falta de “marca” no era problema. Registrar una costaba dinero y tiempo, y representaba algo a lo que poder referirse y reclamar si el producto dejaba que desear, cosa harto frecuente. En ese tiempo y con ese dinero, mejor se fabricaban y vendían más plumas, que además podían ofertarse más baratas, vendiéndose más.
Fueron usuales las copias descaradas de plumas extranjeras famosas, aprovechándose del vacío legal existente, en un intento de dar aquello que el público deseaba y tenía vetado. Las copias más frecuentes, aunque no únicas, fueron de los clips Waterman o Parker, y las del por entonces novísimo plumín oculto (llamado “blindado”)
Copia de una Waterman Taperite
 
(Nota: Paralelamente, los comercios de prestigio ofrecían productos “garantizados”, compraban y marcaban con “su marca” aquellas plumas que mejor resultaban. Nacían así los “Marquistas”, normalmente con poca infraestructura comercial hacia terceros a nivel nacional, limitándose a la venta en sus propios establecimientos (grandes almacenes, cadenas, etc.). Luego se incluirían en este grupo además aquellos montadores de éxito, con prestigio ganado por calidad y servicio, y que vendían a las otras papelerías y tiendas de material de escritura sin la dimensión de los anteriormente mencionados, pero que representaban un sector importante del mercado de demanda. Pero estas plumas de marquistas “tenían marca”, y no son a las que se refiere este capítulo).
Tenemos pues así un legado de plumas sin identificación e inclasificables. Muchos coleccionistas me han preguntado sobre ellas, a veces incluso urgiéndome a que investigara su origen. Digámoslo aquí claro: no vale la pena, y es tiempo perdido. Si los propios montadores no dedicaron tiempo a dejar constancia escrita alguna, mal la encontraremos hoy, y con las mínimas cantidades producidas por modelos “de fortuna”, muchos de mínima calidad, menos aún merecen.
Algunos industriales produjeron piezas, otros (incluso porteros de fincas) montaban plumas con ellas, y se vendían como se podía. Fin de la historia.

Pluma sin nombre muy similar a otras ICSA, Labor, Poker y Seiman.
Probablemente con piezas de Industrial Gispert.

 Pero hay dos temas a puntualizar sobre ellas:
 
a) los malentendidos que hoy pueden producir, y
b) las diversas calidades. 

Malentendidos
Se ve últimamente mucho en las ventas por la red de plumas sin marca que se ofrecen por la marca de su plumín, aparte de las actuales chinas “de la prestigiosa marca alemana Iridium Point”, que aunque pongan “Germany”, siguen siendo chinas.
Tenemos así las plumas llamadas “Inoxcrom” por llevar uno de los plumines genéricos de acero sin punto que promocionaron a Vaqué y a su marca Inoxcrom entre los años 1946 a 1953. Luego de sacar su propia pluma, Vaqué dejó de fabricar plumines, y así logró que cerraran muchos montadores sin nombre (y fabricantes con nombre, algunos tan famosos como Vila-Sivill) que podían restarle ventas a su propio producto.
Varias estilográficas sin nombre con plumines Inoxcrom. La segunda es de carga por palanca, y lleva un capuchón de Regia. La última es de carga por botón, y el resto son aerométricas. Varios de los plumines han perdido su pátina dorada original (todos eran “Gold Plated”)

Dos plumas con piezas de un mismo proveedor y plumines Inoxcrom 0 y 2
El plástico es similar al PVC, de tacto graso con cierta elasticidad, lo que no ha evitado numerosas grietas en las zonas sometidas a presiones.

Calidades
Las plumas sin marca eran generalmente de baja calidad. Pero ahora puntualizamos: generalmente, no siempre.
Las dos plumas de la foto anterior son de calidad ínfima. La mayoría de las portadoras de plumines Inoxcrom eran de baja calidad.
Por materiales, se usó de todo por estar en una economía que ofrecía poco. Se conocen plumas testimoniales en asta y en madera, que de por si impedían la producción elevada y rentable.
Pluma en asta de toro con plumín Inoxcrom. Estando sin estrenar, el capuchón tiene una rotura en la base del clip por la presión de montaje. La rosca del cuerpo tiene “pelusa” al ser un material orgánico. 

Ya dentro de lo razonable se encuentran plumas de baquelita, un material frágil y pesado que no es idóneo para plumas. A continuación se muestran dos ejemplares en piezas de baquelita idénticas, uno de los cuales monta un plumín de cristal, rígido y suave, pero muy fácil de desportillar al más mínimo golpe.
 
Hubo plumas discretas, que pudieron dar un buen servicio durante un periodo limitado, como la que se muestra a continuación, que pese a no tener marca se denominaba pomposamente “Modelo 1133 D” y tenía el nada despreciable precio de 62 Ptas.
 
Hubo plumas clásicas (ésta con un plumín francés barato)
 
Pero hubo montadores que intentaron hacer un trabajo serio y de calidad, que utilizaron buenos materiales como el celuloide, y acordemente instalaron plumines de oro de 14 quilates, mayoritariamente de Damiá Onsés, aunque había otros, como los de Pedro Boira Mateu – cuñado de Vaqué – que los fabricaba desde 1935.
Estas plumas merecen reconocimiento por su calidad y belleza, casi siempre llevan un plumín más flexible de lo usual hoy en día, y pueden usarse muy dignamente si se quiere usar una “española” sin riesgo de perder o malograr un modelo de la colección. Eso sí, después de los años, la mayoría necesitará de una puesta a punto.
Dos plumas sin marca con plumines de oro. La superior en celuloide con clip “tipo Waterman”, la inferior en baquelita moteada y clip “tipo Dalvi”. Ambas de carga por botón.

Pluma sin marca con plumín de 14 quilates

Pluma sin marca con plumín 14K ORO DOG (acrónimo de Damiá Onsés Ginesta)

Pluma en celuloide idéntica a un modelo Cervantes (y a otro Admiral), incluso con el característico clip, con un plumín Warranted de 14 K, pero sin marcar.

Para terminar, una selección de plumas sin nombre en celuloide
 
 
 
 
Miguel Huineman
 

Se agradece a quienes han prestado sus colecciones para fotografía

sábado, 16 de enero de 2021

Bolígrafos españoles sin una marca de plumas, o sin marca (Revisado)

 Terminamos esta serie de entradas sobre bolígrafos españoles con una algarabía de marcas que, sin experiencia previa en estilográficas, se lanzaron al prometedor mercado surgente, y añadimos aquellos que fabricaron sin siquiera registrar una marca.

 

ARTES

Marquista. El modelo “de Luxe” (?) mostrado es igual a otro de marca “Horse” (China). Copia enésima del BIC, de los años ‘80s. 



BOLÍN

Con esta marca es diferente: aparece en 1960 registrada por la empresa madrileña IPECSA (Industrias Plásticas Españolas Cottet, S.A.), con una excelente calidad/precio y catálogos a todo color.

(La empresa también producía carpetas con la misma marca, y tenía además la marcas CAREY e IPEC, la primera dedicada a peines e inyectados similares).

A continuación, tres modelos: el primero básico, el segundo añade clip y pulsador metálicos, y el tercero es del entonces popular tipo “boquilla corta”.


Otro modelo fue el doble, con tintas azul y roja.


Los cuatro modelos anteriores figuran en la portada de un catálogo de la marca, con su logotipo del león y su lema, así como otros cuatro modelos (perdón por la calidad), aunque hubo más.



ENRI

Marca de papelería general, actuando de marquista con un modelo inglés ESSELTE, que también se suministró aquí a PRYCA durante los años ‘70s.




EUCA

Manufacturas EUCA, Alcobendas, Madrid (portaminas, bolígrafos y cajas de cerillas). Marca que tuvo su mínima publicidad intentando que sus productos se usaran promocionalmente.


Del modelo plástico superior se conocen varias combinaciones de color. El intermedio fue llamado “automático”, aunque la retracción fuera pulsando sobre el pestillo del clip, y fabricado en aluminio labrado y anodizado en colores. El “SISÍ” inferior plástico en colores era “de señora” y reversible.

 

FAGIDO WOLF

Marca conocida entre los coleccionistas por sus anuncios, aunque ninguno hemos visto jamás un solo ejemplar. Si los hubo (pues nadie gasta en publicidad sin un producto vendible), debieron acabar todos en la basura, probablemente secos prematuramente.


De los anuncios mostrados, parece que hubo cuatro modelos:

Popular, de un solo color, 25 Ptas.
Escolar, metal dorado, dos colores (rojo y azul), 30 Ptas.
Lujo, chapado, 50 Ptas.
Lujo, metal dorado, colores rojo y azul, 55 Ptas.

Los 10.000 metros de escritura eran una declaración muy osada, y que hoy nos hace sonreír.

 

Industrias PARRADO

Empresa española fundada en Madrid a mediados de los años ‘50s  dedicada a la inyección de plásticos con diseño propio, destacando por hacer multitud de objetos y útiles para la vida corriente (conocidos fueron los famosos y populares tapetes de plástico imitando a los de ganchillo, o sus populares peines de marca EL GALLO).

Conocemos su modelo “funcional” (además de escribir, ignoro qué significa) de los años ‘60s, y que se define como “automático”, cuando en la jerga propia no lo es, ya que para retraer hay que apretar el extremo del clip para soltar la pestaña.

Pero era barato. Se conocen ejemplares en colores azul, verde claro, rojo, gris claro y negro.



JOHANN SINDEL

El conocido fabricante HISPANIA, S.L. (El Ferrol, Coruña, 1933-86) que, entre otros muchos productos, nos dio los lápices escolares “Clase Extra-Cedro Nº2”, parece que hizo una breve incursión en los bolígrafos.


Tenemos de ellos el anuncio mostrado (con un modelo “tipo BIC” y otro de pulsador), publicado en el diario ABC, y conocemos los dos modelos de pulsador mostrados.


Respecto al nombre de marca, el tal Johann Sindel fue un alemán bávaro que vino a encargarse de la línea de lápices de la empresa, y la asentó firmemente, ella aceptando su nombre en los productos, y él integrándose hasta el punto de decir que “era hispaniol”.

(Puede leerse una excelente monografía de la marca, y aleccionadora para los que dicen que nuestras entradas son “largas”, en el blog “Pencilvania”).


JOVI

Empresa fundada en 1939 por dos amigos del barrio barcelonés de Guinardó: José Salvador (técnico) y Vicente Tejedo (comercial), que empezaron fabricando un lápiz en un altillo. El nombre de la empresa está formado por las dos primeras letras de sus nombres.

En 1955 sacaron sus primeros bolígrafos:

En 1960 pasaron a ser internacionales en 5 países, y hoy están presentes en más de 80, con multitud de productos de educación infantil.

 

KEVIN CLARK

Marca  de bolígrafos y estilográficas registrada en 1995 por la empresa FACTIS, S.A. – Girona (ver MILAN, más adelante).



LUXINDEX

La famosa agenda venía provista de un mini bolígrafo, probablemente fabricado por un tercero.



MILÁN

Marca actual de una gran empresa de papelería (FACTIS, S.A., Gerona) que, según ella misma, diseña pero no produce sus bolígrafos, siendo así marquista a efectos españoles.

Tal vez su modelo más conocido sea el “P1”, del que podemos ver a continuación un ejemplar actual “touch”, uno de la variante “Copper”, otro de la variante “Silver”, finalizando con uno de la variante “Touch Stylus” (con puntero para pantallas táctiles), todos disponibles en múltiples colores y acabados. También está el modelo “P1 corto” (de bolso) en acabado “Touch” y colores pastel.

Pero todo sin olvidar que el MILAN P1 original llevaba grabado “FILA” (ver flecha amarilla), que es italiana (contubernios globalizados…).


Como hemos visto, suelen hacer variantes de un modelo germinal, y así tiene otros muchos modelos, de los que destacamos sólo el COMPACT (y variante COMPACT “Sunset”), y el CAPSULE “Silver”.


Tiene una extensa página web, a la que nos remitimos (sin enlazarla para no hacer propaganda), donde pueden verse sus modelos y la usual frase: “diseño original creado por el departamento I+D de MILAN”

 

RIBAS

Marca mínima de la que solo conocemos el siguiente ejemplar de recuerdo turístico con visor de unas imágenes que van rotando mediante el giro del cuerpo del bolígrafo.



RUBIPUNT

Llamado “bolígrafo” y por ello mostrado aquí, pese a ser un “Roller” primigenio, igual que lo era el BARLEI antes mostrado, de carga con tinta estilográfica.


Nota: es curioso notar cómo pese a estar protegido el nombre “Bolígrafo” por la patente de DALVI, se usaba en público el nombre por el que siempre se ha conocido. A continuación en “Sorli” veremos otro ejemplo.

SORLI

Manufacturas SORLI (nombre comercial registrado en 1940), calle Juncà, 59 - Barcelona. Propietario Pedro Sorli Subirats.

Fabricaba objetos escolares y de escritorio, y también variados productos como juegos de sobremesa.

A partir de 1941 registró numerosos modelos de utilidad sobre
afilalápices y portaminas de calidad, y a partir de 1950 también de bolígrafos.

Tenemos varios modelos:

Capuchón y cuerpo plástico facetado, con arandela metálica:


Capuchón metálico y cuerpo plástico transparente, ambos cuadrangulares:


Capuchón metálico niquelado (rayado a bandas) y cuerpo plástico circular negro:


Nota: un lector nos llamó la atención (cuando en la edición original apenas mostrábamos dos modelos) sobre un modelo que poseía, y que aparecía anunciado en el ABC de Sevilla del 26 de Febrero de 1959. Parece ser éste, dibujado con el capuchón montado en la contera:


De pulsador, con capuchón metálico niquelado y cuerpo plástico circular (nótese que todas las boquillas metálicas llevan el mismo moleteado):


Otro del tipo bicolor (para contabilidad), que lleva grabado su modelo: “56”


Y un juego escolar de 4 colores a pulsador, llamado “66”:



ZEUS

Sin referencias adicionales sobre el fabricante, tuvo un boli de capuchón (¡pero que no fue copia directa del BIC!) con la marca grabada en él, en varios colores:

Y otro, derivado del anterior, de pulsador:




SIN MARCA

En la orgía productiva de los primeros años del bolígrafo, cualquiera con una ligera ambición comercial (que no empresarial) parece que puso su aportación mínima.

Uno tipo-pluma de baquelita (1950-56).


Las Waterman Taperite Citation (’43 ->) eran objeto de deseo, y había muchas copias espúreas. Algún fabricante de éstas pasó de pluma a boli con un simple cambio de boquilla, y ni se molestó en rediseñar la ahora inútil contera roscada para el botón de carga.


Otro grupo curioso fue el de “bolis-sin-capuchón”, lo básico reducido a la mínima expresión, destinados a la propaganda más barata y a su uso por vendedores y tenderos sobre un mostrador, sustituyendo al antes permanente lápiz.


Dentro ya de los bolígrafos de pulsador, tenemos los obvios copia del Parker Jotter (en la muestra un posible Rilex, por el clip):


Otro cuadrangular “no automático”, en el sentido de que la retracción debía hacerse pulsando sobre el pestillo del costado.


Y luego los genéricos. El primero tiene un mecanismo pulsador
 “de bolita” (en vez del tradicional “escape”), donde una bola recorre un surco interno en forma de corazón, parándose en cada vértice del mismo.


Terminamos así la revisión de bolígrafos españoles.

Han aparecido bastantes, ¿no?

 

 

 

Miguel Huineman

 

Agradecemos a nuestro amigo D. José Mª Palomo su ingente colaboración en esta entrada, tanto por los ejemplares de su amontonamiento (que él llama “colección”), como por la fotografía de los mismos, y por su aportación escrita sobre algunas marcas. Esta entrada es en un 50%, suya, aunque la firme yo.

También agradecemos a D. Jesús Santos y D. Rafel Pujol, grandes coleccionistas de plumas españolas y miembros fundadores de “Plumahispana”, por sus  aportaciones.